testimonio #1
María de Grandi
Adentrarse en el camino y el trabajo de sanar con Anna es un regalo.
Te acompaña y te hace sentir querida y abrazada y es un pilar para convertirte a ti misma en ese pilar, en esa fuerza y ese amor que necesitas para abrazarte.
Llevamos trabajando con paciencia casi seis meses y he aprendido a verme, escucharme, sentirme y dejarme ser. A ser compasiva conmigo, leer mis heridas y, por ende, entender y comprender a las personas que me quieren y, al igual que yo, conviven y llevan con ellos sus heridas.
Sólo tengo palabras de agradecimiento por este trabajo tan intenso que, en mayúsculas y bien grande, lleva escrito por todas partes, la palabra amor.
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